Yuli Rincón una mujer invencible del bab
29thOct

Yuli, una mujer invencible del BAB

Ella no nació para caminar detrás de nadie, sino para caminar a la par de los demás. Con coraza de piedra, piel perseverante y corazón solidario ha sobrepasado cada obstáculo. Desde hace 16 años, Yuli Durley Rincón Castro, es parte del Banco de Alimentos de Bogotá y desde muy joven luchó para ser independiente, porque quería alimentar de triunfos y decisiones propias su vida. Hoy, años después de haber dado sus primeros pasos laborales en el BAB, con mirada sabia y voz firme se enorgullece de haber alcanzado lo que parecía inalcanzable y de lograr lo que nunca se imaginó.

A los 17 años tuvo su primer hijo, Juan Sebastián, en un entorno donde las necesidades y las desigualdades atrapan con camisa de fuerza a cualquiera. A las ganas de querer ser independiente, se unió el deseo de una vida mejor para su hijo. Por esto, inició estudios de Secretaríado General en el SENA. Hizo su práctica laboral en el Banco, que, sin saber por ese entonces, se convertiría en su casa permanente y en su ángel de la guarda. Poco a poco fue escalando peldaño por peldaño, de practicante pasó a ser secretaria Auxiliar Contable, después Asistente Administrativa Financiera, luego Asistente de Operaciones y hoy es la encargada del área de Control Interno. Como si fuera una escaladora de alto nivel, fue saltando de piedra en piedra, agarrándose duro de cada borde, resistiendo ante los fuertes vientos del tiempo, siempre con la mirada fija en el cielo. El Banco me ha abierto muchas puertas dice Yuli: «gracias a los auxilios educativos y a la motivación del padre Daniel Saldarriaga, director del BAB, puede estudiar una carrera profesional y dos especializaciones».

Dentro de toda mujer vive una fuerza salvaje llena de tenacidad y la historia de Yuli nos habla precisamente de dedicación, coraje y persistencia. Su camino en el BAB empezó con un sueño: tener casa propia. Por eso, con apenas 21 años y al ver la posibilidad de tener una estabilidad laboral se embarcó en el inmenso desafío de comprar casa, porque quería un espacio para estar segura con su hijo. Pero no solo mejoró sus condiciones de vida, sino que con el pasar del tiempo encontró el amor. Hace 11 años conoció a Alejandro Ramírez, quien por aquel entonces trabajaba en el  área de operaciones del Banco. Alejandro le enseñaría el arte de amar y la complicidad de entenderse con sonrisas y miradas. Él no se quedó atrás de Yuli y también con los auxilios educativos del BAB estudió su carrera profesional. Ahora es ingeniero de sistemas, con especialización, aunque en este momento trabaja en otro lugar. “Mi motivación para lograr tantas metas fueron mis necesidades, ahora somos muy felices con mi esposo y mis tres hijos: Juan Sebastián, Ariadna Isabela y Hover Daniel. Mi familia  es mi mayor tesoro y mi casa mi orgullo, porque la conseguí a punta de trabajo y esfuerzo”, asegura Yuli Rincón.

Para ella no hubo barrera, candado, ni altibajo que detuviera sus sueños. Yuli es una de las tantas mujeres a las que les tocó enfrentarse a la vida solas, con miles de adversidades y angustias, pero que sin temor a nada tomó las riendas de su vida con el  anhelo de una vida mejor. El Banco de Alimentos de Bogotá, en cabeza del padre Daniel Saldarriaga, tiene como propósito no solo brindar buenas condiciones laborales a su equipo, sino que quiere ofrecerles un futuro con oportunidades. Así como el Banco crece día a día gracias a la generosidad de muchos, sus colaboradores también lo hacen, porque aquí se ayuda a progresar tanto a los beneficiarios como a quienes hacen posible la labor del BAB.

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