27thJun

Fundación Autosustentable

María Cristina Jaramillo de Arrázola
Trabajo integral con la primera infancia

 

Desde 1984, María Cristina, junto con un grupo de profesionales, inició su labor en el barrio Jerusalén, de la Localidad Ciudad Bolívar, para ofrecer a los residentes del sector la posibilidad de mejorar sus condiciones habitacionales, pero se sorprendieron frente a la evidente desnutrición padecida por los infantes en los cinturones de miseria de Bogotá y Soacha.
Así nació la Fundación Hogar Integral, que durante 29 años ha efectuado convenios con entidades estatales, distritales, privadas nacionales e internacionales, con el objetivo de conseguir alimentos de calidad para los menores más vulnerables, pues su meta no es eliminar el hambre, sino nutrir a los pequeños. Un factor que agrava la situación es la permanente ola de desplazados que llega a poblar estas zonas marginales.
Para María Cristina es claro que un niño con hambre no puede estudiar, que un niño desnutrido nunca podrá recuperarse. Por eso, su cruzada por la nutrición infantil la llevó a crear en su red de seis Centros de Desarrollo Infantil, una receta personal con tres clases de nutrición: la espiritual (amor), la física (desayuno, refrigerio y almuerzo diarios) y la intelectual (educación preescolar).
Su intervención va más allá de los hogares de los pequeños, pues busca mejorar la problemática de la comunidad a través de la agrupación de organizaciones comunitarias para desarrollar diversos programas; promueve, realiza y defiende programas encaminados a la solidaridad, la justicia y el desarrollo sostenible de la colectividad; eleva la calidad de vida de la comunidad mediante acciones individuales y grupales; genera programas de capacitación y promoción que permiten el acceso de las personas a mejores oportunidades de trabajo.

Por medio de la Fundación Hogar Integral, pretende mejorar la calidad de vida en comunidades que se encuentran en alto riesgo, tratando de generar un desarrollo humano integral y equitativo a través de actividades principalmente enfocadas a la nutrición, la educación, la formación y la capacitación, es decir, la atención integral para la primera infancia. Las cifras son elocuentes: más de 10.500 desayunos, más de 2.600 almuerzos, más de 1.800 refrigerios son repartidos diariamente. María Cristina sube a Altos de Cazucá casi a diario para colaborar en esta inmensa labor que se realiza desde hace más de 30 años. Además, da albergue a 550 niños en jardines y capacita a más de 1.500 niños y jóvenes en diferentes áreas.